91. Miedo
Nunca en mi vida me había quedado sin palabras como en este momento. Mi boca se abrió y se cerró, ningún sonido salió de ella mientras mis ojos estaban pegados a los oscuros de Hugo. Me miró esperando, con calma, pacientemente. Sabía que la ira brillaba detrás de su mirada fría, pero ¿por qué?
Los golpes que me dio Kol eran duros, diablos, pero deseados, incluso los pedí.
No creía que a Hugo le importara el daño en mi cara ni me preguntara cómo lo conseguí. No me había preparado para este mom