Esa mañana, un ambiente tenso invadía la mansión Lancaster.
En la gran sala de estar, Florence temblaba de la ira mientras enfrentaba a Justin.
"¡No sirves para nada como padre!", le gritó. "¡Solo te la pasas sentado viendo programas sin sentido en la televisión!"
Justin frunció el ceño, más irritado que sorprendido. "¿Y qué quieres que haga?"
"¿Por qué no te comportas por una vez como un verdadero padre? Nuestra hija está metida en un lío por esa deuda gigante. Tienes que ayudarla a buscar una