Alex se dirigió al auto, consciente de las miradas curiosas y depredadoras que ya lo seguían. La gente en ese lugar siempre estaba al acecho, lista para aprovechar cualquier debilidad.
"Morris, llévame a la Mansión Dorada en Beverly Hills". Ordenó al entrar al vehículo.
"Sí, señor."
Ya dentro del auto, Alex realizó una llamada.
"Buenos días, señor Alex. Julia, su conserje personal, al habla. ¿En qué puedo ayudarle hoy?" Lo saludó una voz femenina.
"¿Sabes dónde estoy?"
"Se encuentra en la zona