En los pasillos del poder, cada gobernador guardaba sus propios pensamientos secretos y ambiciones.
Jasmine Kingston, gobernadora de Vancouver, se quedó mirando fijamente su escritorio mientras la comprensión llegaba.
Álex no era solo el doctor milagroso conocido por su toque sanador bendecido por Dios; también era un operativo de alto rango en la organización Kingwell—el Servicio Secreto del Rey.
No era de extrañar que peleara con tanta precisión feroz.
Pero todo eso ya era historia. El Rey hab