Álex observó todo el fiasco desarrollarse, un suspiro cansado escapándole como un hombre resignado a limpiar otro desastre.
No tenía apetito por problemas, sin embargo el destino tenía otras ideas.
Aún así, Clara era la tía de Sofía, y los lazos familiares tenían una forma de complicar incluso los asuntos más simples.
A regañadientes, Álex se dirigió hacia Clara, sus pasos pesados con irritación mientras Hans se escurrió sin ser notado.
Inclinándose más cerca, Álex advirtió silenciosamente:
—Un