—Tengo la Raíz Celestial —se burló Álex fríamente, sus ojos brillando como fragmentos de hielo mientras sostenía a Josefina protectoramente.
—¡Si se atreven a arriesgar sus vidas patéticas por ella, entonces vengan y reclámenla!
Los ojos de Yorick se entornaron venenosamente. Podía convocar a sus soldados para disparar a Álex al olvido—pero la Raíz Celestial era demasiado preciosa.
Una sola bala perdida podría destrozarla.
—Te daré una oportunidad —gruñó Yorick, apenas controlando su rabia.
—Ent