Kelly se quedó a un lado, con la mandíbula apretada con tanta fuerza que era un milagro que no se le rompieran los dientes.
—Son traidores, Jasmine —dijo Kelly con voz ronca y los ojos ardiendo—. Traidores sucios y viles. ¿Sabes qué hacemos con los traidores?
—Los aplastamos, los hacemos arrepentirse del día en que decidieron traicionarnos.
Jasmine presionó dos dedos contra su sien, intentando alejar el dolor de cabeza que martillaba tras sus ojos. Ya había tenido suficiente caos por un día.
—Lo