La expresión de Álex permaneció tranquila, casi aburrida.
—No te preocupes por mí. Lo que yo haga no es asunto tuyo.
El labio de Marco se curvó con desdén. —Me lo imaginaba. Para ti es mejor hacerte pasar por alguien que no eres, antes que admitir que no perteneces aquí.
Su voz se suavizó al volverse hacia Jasmine, un encanto aceitoso recubría sus palabras. —Escucha, cariño, déjame ahorrarte el dolor de cabeza, no te dejes engañar por este tipo, Álex no es ningún príncipe con fondo fiduciario. N