Stella Blake
El apartamento estaba en silencio. Solo el ruido de los lápices de colores rayando el papel. Alana tumbada boca abajo en la alfombra de la sala, dibujando algo que parecía una casa con muchas flores. Meg sentada a mi lado en el sofá, la mano en mi hombro, la mirada fija en mi rostro.
— No puedes quedarte así para siempre — dijo bajo, para que Alana no oyera.
— Sí puedo. Cierro la puerta con llave. No salgo más. Él no entra.
— Va a entrar. Con orden judicial. Con policía. Con mandam