Hobi
El tiempo pasa. Un minuto. Dos. Cinco. Diez. Está tardando demasiado.
Empiezo a caminar de un lado a otro en el pasillo, sintiendo el sudor correr por mi frente. Cada latido de mi corazón resuena como un tambor en mis oídos. Las consecuencias que Eugene prometió pesan sobre mí como una espada de Damocles.
¿Y si realmente se ha mareado? ¿Y si se ha desmayado? ¿Y si...? No puedo ni pensar en lo peor.
Me acerco a la puerta del baño y pongo la mano en el pomo, pero no se mueve. Está cerrada c