Stella Blake
Me desperté con el lado de la cama vacío. Dominic ya se había ido. Dejó una nota en la almohada: "Fui a resolverlo. Quédate en casa. Te quiero". La leí tres veces. La guardé en el cajón. No iba a quedarme en casa.
Me duché rápido. Pantalón negro, blusa de seda blanca, chaqueta gris. Cabello recogido. Tacón medio. La misma ropa que usé el día del almuerzo en la mansión. Parecía otra vida. Levanté la barbilla y me miré en el espejo. Hoy no era la novia frágil. Hoy era Stella Blake, l