Llego a casa ya pasadas las 2 de la madrugada y encuentro a Stella y a su hermana durmiendo en el sofá, en medio de todo el desorden que hicieron. La tele aún está encendida, pasando una película infantil, y el olor a chocolate y palomitas todavía flota en el aire.
Apago la tele y cojo una manta de mi habitación y cubro a las dos. Sin darme cuenta, termino observando a Stella dormir. Su rostro relajado, los labios ligeramente abiertos, las pestañas formando sombras sobre sus mejillas.
Parece u