— Tío, tengo que contarte algo — la sonrisa abandona su rostro, se pone serio, dejando el vaso sobre la mesa y mirando su propio reflejo en el líquido ámbar.
— ¿Dejaste embarazada a mi hermana? — pregunto, viendo su actitud nerviosa. Abre los ojos de par en par, girándose hacia mí con una expresión de pánico. Levanto una ceja, esperando su respuesta.
— ¡Claro que no! — responde casi gritando, haciendo que algunos clientes de alrededor nos miren.
— Menos mal, porque te mataría — Uso mi tono fr