— Ustedes dos pueden haberme metido en esto, y lo odié por haberlo hecho — dije, con la voz cargada de emoción. — Pero, a pesar de todo, amo a Dominic, y él me ama. Hemos construido una relación verdadera, aunque empezó con mentiras. Y, si algún día tenemos un hijo, será porque nosotros dos lo decidamos solos — no por imposición, no para salvar la empresa ni limpiar la imagen. Será real. Diferente a ti y a papá, nosotros somos reales.
Hablé firme, sin importarme la tristeza que se extendía por