Me di la vuelta en la cama no sé cuántas veces, hasta que decidí ir al salón a tomar algo para dormir. Dominic seguía despierto, inclinado sobre su portátil en la mesa de la cocina. Levantó la mirada cuando me vio, y solo esa mirada fue capaz de acelerar mi corazón.
— ¿Sin sueño? — preguntó, apartando un poco el portátil para prestarme atención.
Me acerqué con las palmas de las manos sudorosas, sintiendo una timidez que no esperaba.
— Sí — admití. — Y tú también, al parecer. Deberías ir a dormi