Capítulo 98
Stella Blake
Un año después de la segunda boda, la vida finalmente se había convertido en rutina. Y la rutina, después de todo lo que habíamos pasado, era la mayor de las bendiciones.
Despertarse, tomar café con Mônica, despertar a Alana, preparar a Sofía, llevar a las dos al colegio y a la guardería, ir a la oficina, trabajar, volver a casa, cenar, acostar a los niños, acostarse, empezar de nuevo. Días iguales. Noches tranquilas. El aburrimiento, que antes me asustaba, ahora era mi