62. La Carta
«Crecí creyendo mucho tiempo que, las personas a las que amaba, me daban un poco de la misma manera, amor. Es ridículo, estúpidamente patético comerse el cuento, la fantasía de ser querido, más cuando recibes ese afecto, y no sabes que solo se basa en la hipocresía.
Decían que, si les tenía un poco de agradecimiento pondría de mi parte para ser mejor, claro que sustituían la palabra "perfección", pero yo siempre lo tuve en claro, quería que fuera perfecto, más cuando Nickolas había muerto, dej