60. Clavada en él...
Me llevo la ecografía a casa, es la única que tengo, la primera que a estas alturas ya no me arrepiento de dejar en el equipaje de Silvain, tenía un objetivo. Temo que nada ha cambiado. Es ridículo pensar por un segundo que recibiría un solo texto suyo, incluso una llamada o ver materializado el disparate de que estaría aquí, presente y diciéndome que por favor lo dejara estar a mi lado. Todo fantasía, nada realidad. De Castelbajac es peor que una piedra. Recuesto la cabeza en la ventanilla, pa