32. Su Objetivo
—¿Te vas a quedar callada? ¿no me vas a decir nada? —lanza, exasperado, salgo de la cama y busco mis zapatos.
Pensar que él me ha traído en sus brazos, encima a su habitación, me deja perpleja, confundida. No parece real, y no lo considero un sueño, con él tan furibundo me veo en la pesadilla. La cabeza me duele un poquito; despectivo me da el calzado, y lo veo. Sus azules están oscurecidos. No me tiene compasión, y yo debería de replicar, me ha retratado sin mi consentimiento, debería de esta