31. Su Retrato
La tarde va cayendo, el cielo azul tirando a un naranja y rosado es atrapante. Inconmensurable crece la idea de ir a echar un vistazo por esos lares. Nadie me ve, ¿por qué no hacerlo? Antes de lo que creí, acabé mi labor del día, así que estoy libre, con tiempo de sobra sigo aquí, debo cumplir con el horario. Ya me he duchado, tan solo debo esperar que el reloj marque las cinco. A propósito, mi móvil está en la habitación. Avanzo sobre el césped bien cuidado, decido quitarme los zapatos, es agr