Alexander cuando amaneció se levantó muy despacio para no despertar a su esposa, había soñado de nuevo con esa linda chiquilla, en su cabeza revoloteaba las palabras de su mejor amigo Mijaíl, «recuerda, ella te ama y tú a ella, te casaste con el enemigo».
Fue a ducharse, los recuerdos vividos del video lo inundaban de que le hacía el amor a esa linda mujercita, que le decía que la amaba y ella se lo decía a Él y más que todo ese día en que ella lloró gritándole que lo amaba y que la recordara.