Iván ya estaba repuesto del accidente, pues era un hueso duro de roer, acostumbrado a los accidentes por su profesión, estaba ya en su cabaña pensativo, acostado en su cama, recordaba cuando la vio desnuda a su gran amor Rubí, no concebía la partida de ella para tratar de recobrar a ese hombre que Él sin conocerlo en persona ya odiaba porque se interponía en sus planes.
Había ordenado el mismo día en que ella se fue a uno de sus hombres de confianza que la vigile, estaba informado de todos los