8. Cadena de desastres

~Rowan~

El agua helada golpeaba mis hombros con la fuerza de mil agujas, pero ni siquiera ese choque térmico lograba despejar la bruma de mi cabeza. Apoyé ambas manos contra los azulejos y dejé que el chorro me empapara la cara, soltando un gruñido de pura frustración. No había pegado el ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los párpados, la voz del abogado resonaba en mi mente: «cláusula de descendencia».

¿Un hijo? ¿Con ella? La sola idea me revolvía las entrañas. No es que fuera un puritano, pero la idea de mezclar mi sangre con la de esa muerta de hambre, con esa chiquilla sarrapastrosa que olía a jabón barato y a campo, me parecía la humillación definitiva. Mi abuelo se había vuelto loco, no había otra explicación.

Me estaba obligando a engendrar un heredero con una mujer que no estaba a mi altura, solo para asegurar que su preciada empresa no terminara en manos de mi primo cuando podía hacer las cosas mucho más fáciles.

Salí de la ducha con los músculos tensos, sin molestarme en buscar una bata. Me pasé una toalla pequeña por el cabello, restregándolo con violencia, y crucé el umbral del baño hacia mi habitación, confiado en mi absoluta privacidad.

Jamás, ni en mis peores pesadillas, imaginé que al bajar la toalla de mi rostro me encontraría con un par de ojos grises fijos en mí.

Ivette estaba allí, de pie en medio de mi cuarto, como si tuviera algún derecho a invadir mi espacio personal. Me quedé helado por un segundo, expuesto como Dios me trajo al mundo, viendo cómo su rostro pasaba de un tono pálido a un rojo carmesí en cuestión de segundos.

—¡Que te tapes!

—¿Que me tape? ¡Tú eres la que ha entrado sin permiso! —agarré una sábana de la cama y me la enrollé a la cintura con movimientos bruscos—. ¡Lárgate ahora mismo!

—¡He tocado y no respondías! —gritó ella, ahora dándome la espalda con los hombros temblando de puro nerviosismo—. Quería hablar contigo... vine para... para que hablemos como personas civilizadas.

Terminé de ajustar la sábana y caminé hacia ella con paso pesado. La sola visión de su vestido de flores me irritaba los nervios. ¿Civilizada? ¿Ella?

—No tenemos nada de qué hablar, lavandera —escupí, acercándome lo suficiente para notar que su respiración se entrecortaba—. Ya firmaste. Ya tienes lo que querías, ¿no? Un año de lujos asegurados a costa del favoritismo de mi abuelo.

Ivette se dio la vuelta lentamente, todavía con las mejillas encendidas, pero con una chispa de determinación en la mirada que no me gustó nada.

—Mira, no estoy aquí para pelear —dijo, intentando mantener la voz firme—. Sé que esto no es lo que ninguno quería, especialmente lo del... lo del bebé. Pero vamos a estar casados un año, Rowan. Vine a proponer una tregua. Hagamos las paces, pongamos reglas. Si vamos a vivir bajo el mismo techo, es mejor que intentemos llevarnos bien, por el bien de ambos.

Solté una risa irónica que la hizo retroceder un paso.

—¿Hacer las paces? —me burlé—. ¿Tregua contigo? ¿Crees que soy estúpido? Sé perfectamente cuál es tu juego. Eres una gata interesada que seguramente se metía en la cama de mi abuelo para asegurar su futuro, y como él ya está viejo, decidiste que yo era una presa mejor.

—¡No vuelvas a decir eso! —exclamó ella, pero no la dejé terminar.

En un movimiento rápido, la atrapé por los hombros y la estampé contra la puerta de madera. Ivette soltó un jadeo de sorpresa cuando mi cuerpo la dejó sin espacio para escapar. Le sujeté el mentón con fuerza, obligándola a mirarme a los ojos, sintiendo su pulso acelerado bajo mis dedos.

—Escúchame bien, campesina —le susurré al oído con una frialdad que la hizo estremecer—. No tengo la más mínima intención de llevarme bien contigo. No va a haber treguas, ni reglas amables, ni nada de esas estupideces. Mi abuelo me obligó a casarme, pero no me obligó a ser amable. Mi único objetivo es recuperar mi empresa, y si para eso tengo que soportar tu presencia, lo haré, pero te aseguro que te voy a hacer la vida imposible. Cada día que pases a mi lado, vas a desear no haber nacido. Te voy a tratar como lo que eres: un molesto trámite.

Sus ojos se llenaron de una rabia líquida. Por un momento pensé que iba a llorar, pero en lugar de eso, me empujó con una fuerza que me tomó desprevenido.

—¡Eres un miserable! —escupió, limpiándose el mentón donde yo la había sujetado—. He venido aquí con la mejor intención del mundo para que este año no fuera un infierno, pero ya veo que es imposible razonar con alguien tan podrido por dentro. Yo también lo intenté, Rowan. Pero no me hago responsable de lo que pase a partir de ahora. Si quieres guerra, la vas a tener imbécil.

Salió de la habitación dando un portazo que hizo vibrar los cuadros de las paredes. Me quedé solo, con el pecho subiendo y bajando por la adrenalina. Me daba igual su rabia y me daban igual sus baratas amenazas. No era más que una molestia temporal.

Me vestí rápidamente, tratando de sacudirme la sensación de su piel contra la mía. Estaba terminando de abotonarme la camisa cuando mi teléfono, sobre la mesa de noche, empezó a vibrar con insistencia.

Era un número desconocido. No tenía ganas de lidiar con nadie, pero el teléfono no dejaba de sonar. Finalmente, la llamada cesó, solo para ser reemplazada inmediatamente por la notificación de un mensaje.

«Rowan, sé que no quieres hablar conmigo, pero esto es urgente. Tienes que ver esto».

Era Margoth. Mi ex. La mujer por la que casi pierdo la cabeza y la razón por la que mi abuelo quería atarme la vida con otra mujer. Rodé los ojos, dispuesto a borrar el mensaje, cuando llegó un segundo archivo.

Era una imagen.

Fruncí el ceño y abrí la fotografía. Mi corazón, que ya latía con fuerza por la discusión con Ivette, pareció detenerse por completo. Era una ecografía. Debajo llegó un texto breve.

«Estoy embarazada, Rowan. Es tuyo. Tenemos que hablar sobre esto».

Me desplomé en la cama, sintiendo que el mundo se me venía abajo. Tenía un contrato firmado para tener un hijo con una lavandera a la que odiaba, y ahora, la mujer que me había destrozado el corazón estaba cargando a mi verdadero heredero.

El infierno no iba a durar un año. El infierno acababa de empezar esa misma mañana. Mi abuelo iba a matarme.

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MandraEspero que descubran pronto que ese niño no es tuyo.
MandraRowan ese niño no es tuyo, no sea idiota.
Casandra Cruz Cruzyo creo que ese hijo ese de otro hombre y la quiere meter de padre a rowan interesante
yoselis torresclaro que Walter no le va a agradar ese embarazo que está en dudas
yoselis torresRowan te vas a dejar meter gato por liebre
yoselis torresajá Rowan tan fácil aceptas un embarazo de una mujer que te destrozó
yoselis torressoldado advertido no muere en guerra y si muere por descuidado ya estás advertido Rowan
yoselis torresque idiota acaso en la vida es dinero te veré arrastrando la cobija por esa muerta de hambre
yoselis torresRowan te vas a atragar cada una de tus palabras
Valeria Guadalupe JMNo le creo que sea suyo
Valeria Guadalupe JMElla intentó llevar a fiesta en paz pero si el clasista estúpido quiere infierno infierno tendrá.
Valeria Guadalupe JMAy que hombre tan más pedante, es insoportable con razón le rompieron su disque corazón
Valeria Guadalupe JMEspero que después sus palabras le pesen en su conciencia., que después le duela decirle lavandera y muerta de hambre de esa forma tan despectiva.
Valeria Guadalupe JMMezclar su sangre? Este wey cree que tiene la sangre azul o que pedo?
Valeria Guadalupe JMCada capítulo me cae peor!
Yamile EscobedoGenial más problemas ya salió la ex ...‍♀️...
Stefani Maria Canelon VelasquezNo y que ahora sí cagamos.
Stefani Maria Canelon VelasquezMi campe trato de hacer las cosas por las buenas y este imbécil no colabora
Stefani Maria Canelon VelasquezTe irritaba los nervios porque te hace sentir cosas de hombre y no lo quieres reconocer Rowan.
Stefani Maria Canelon VelasquezYo quiero ver la reacción de Rowan cuando mi preciosa interactúe con otros chicos, que si la vean con ojo alegre (como el aunque se niegue)
Stefani Maria Canelon VelasquezRowan está bien mal criado, Pero mi campe lo va a bajar de esa nube de ególatra en la que se la vive.
Valeria GarridoEspero mas capítulos ..
Valeria Garridohola....acabo d iniciar con esta novela...me gusta como arrancó la historia.espero que no sea larga
Suyapa Reyes MoralesRowan Aristegui y según tú le creíste como un idiota típico niño rico
Evelin Montenegroa Este pendejo ya lo quiero ver tragandose todas sus ofensas cuando se enamore de la lavandera sarrapastrosa como le dice.
Evelin Montenegrono creo q ese hijo sea de el. ahora falta q se llegue a meter ahi y junto con ese idiota maltraten a Iveth
ErikaDudo que sea su hijo, justo a tiempo lo casaron, la ex seguro busca su dinero
Cristina Moralesoh no... no creo que sea de él
chely ortegaEse hijo no es de él la tipa lo quiere amarrar
Karyncelengenuo ese hijo ni siquiera es tuyo ese quiere solo su $$$ se merece crecer un hijo de otro...por clasista
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