8. Cadena de desastres
~Rowan~
El agua helada golpeaba mis hombros con la fuerza de mil agujas, pero ni siquiera ese choque térmico lograba despejar la bruma de mi cabeza. Apoyé ambas manos contra los azulejos y dejé que el chorro me empapara la cara, soltando un gruñido de pura frustración. No había pegado el ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los párpados, la voz del abogado resonaba en mi mente: «cláusula de descendencia».
¿Un hijo? ¿Con ella? La sola idea me revolvía las entrañas. No es que fuera un pur