66. Soy virgen.
~Rowan~
Ivette cedió finalmente. Sus manos cayeron a los costados con una lentitud que me estaba calcinando la paciencia, aunque mantuvo la vista clavada en sus propios pies, negándose a enfrentar mi mirada. Me obligué a retroceder un par de pasos solo para obtener una perspectiva completa de lo que ahora era legalmente mío.
Mald¡ta sea. El tipo que diseñó ese conjunto de encaje merecía un premio. Mi polla dio un salto violento, tensándose contra la tela del pantalón hasta doler; la lencería bl