La luz de la luna fue disminuyendo, el sol aparecía como cada mañana, alumbrando la cama de los jóvenes recién casados. El primero en despertar fue el alpha, siendo descubierto por una bola de carne humana abrazándolo cual koala, no podía estar tan enternecido con aquella imagen que la mañana le despertaba, y beso sus labios en un dulce y casto beso, para luego acariciar su pelo largo y opaco por las secuencias de el día pasado. Qu