—Necesitamos hablar de algo, de lo que considero muy importante, y espero que puedan aceptar esto por que necesitamos su si.—Habló mientrs tomaba asiento en un lugar que no estuviera infestado de sudor matrimonial.
—Claro, puedes decirnos lo que sea. Te daremos la respuesta más sincera y justa que podamos.—Habló Abdel algo extrañado, pues la seriedad que tenia la mujer de hebras rubias era algo que nunca hubiera imaginado ver, no al menos que ella estuviera en el papel de mano izquierda del al