Con sumo cuidado y precaución, salieron de la clínica, no esperaba recibir noticia de su llegada a Inglaterra, por la seguridad de todos. David pasó todo el camino llorando, tenía tantas emociones juntas, estaba feliz de que estuviera viva, de saber que su hijo crecía en el vientre de esa mujer que conoció en una situación difícil de su vida; imaginando que pasaría años en un lugar que no merecía.
Sonreía al recordar cómo se conocieron, su mirada lo dejó cautivado, su poder en cada palabra que