El silencio reinaba en el comedor de empleados, donde Ingrid observaba a su hijo, ver la pantalla de su teléfono; Estaba a punto de salir con sus jefes a conocer la mujer que sería dueña de los clubes nuevos y a quien Heriberto quería usar para quedarse con todo lo de David.
usándola como escudo por si las cosas salían mal, a él no le importaba que llevara su sangre, solo la había aceptado para usarla cuando lo necesitara y justo había llegado el momento.
—Vamos, ya deben estar bajando, —inte