Finalizando una mañana muy intensa, ya era hora de darse un baño relajante, encendiendo sus teléfonos, cuyos aparatos empezaban a sonar sin parar de todos los mensajes que tenían.
Éster ya había hablado con la familia de la chica de la supuesta extorsión, también con las chicas que la acusaban. Llegando así a un acuerdo bueno, solo debía reunirse nuevamente con su cliente y avisar a Killer.
—El azul —eligió David al verla ver los vestidos, indecisa por cuál usar.
—Resalta tus ojos y cuerpo