Una semana después
Las piezas empezaban a moverse, eventos y más eventos, besos y caricias en cualquier lugar; Satisfactorio y cruel a la vez para David, quien terminaba con una erección en cada ocasión especial, deseaba más del cuerpo de Ester, que de la venganza que planearon, sin duda alguna.
Sus sentimientos crecían un escalón cada día que pasaba y sin él saberlo o imaginarlo, el sentimiento era mutuo. Porque aunque Ester quisiera evitar lo que sentía, su corazón y su cuerpo no podían oc