Alison se encontraba en su escritorio, el silencio de la oficina era envolvente, ella trataba de concentrarse en cualquier cosa que le apartara de la constante ansiedad que sentía por la desaparición de Zane. Con ese eran ya cuatro días desde que se había esfumado, y su ausencia era un peso incómodo en su pecho.
Zane lo la había llamado, no había respondido sus mensajes y la incertidumbre de su paradero, de la duda de si él estaba bien, cada vez se hacía más grande.
Los rumores en la firma eran