Mía Morales
Me despierto sobresaltada cuando escucho que Michelle me llama. No tengo idea de cuánto tiempo ha pasado o la hora que es, lo cierto es que me apresuro a acercarme a ella y la veo llorar a mares.
—¿Qué pasa, cariño?
—Me duele mucho…
—Déjame llamar a alguien nena, para que vengan a colocarte algo para el dolor —aprieto el botón que está junto a su cama.
Trato de calmarla, pero la pobre se sigue quejando. No sé qué hacer…
De pronto veo a un enfermero llegar a nosotras y pregunta:
—¿Qu