Sandro llegó a casa puntualmente a las seis. Theresa estaba acurrucada en el sofá, hojeando un libro de fotografías de un fotógrafo extremadamente popular que acababa de comprar esa tarde. Era un fotógrafo de vida salvaje, pero esta vez su tema estaba mucho más cerca de casa. Su último libro, titulado *“El mejor amigo del hombre”*, trataba completamente sobre perros. Theresa, que era una gran amante de los perros, no lo pensó dos veces antes de comprarlo.
Sandro se detuvo en la puerta y ella le