Cuando dije eso, todos en la habitación cambiaron de expresión.
Emma, en su nerviosismo, olvidó incluso su actitud de dulzura fingida y se agarró temerosa de la manga de Carlos, hablando apresurada.
—Carlos, estás en el proceso de evaluación, ¿de verdad vas a pedir permiso ahora y darles motivos para hablar mal de ti? Sé que te preocupas demasiado por Claudia, pero también tienes que pensar en tu futuro.
—Claudia solo está haciendo un simple berrinche, no es para tanto. Si de verdad te inquieta,