No tuvo paz en toda la noche, sus recuerdos iban y venían con imágenes muy vagas que no alcanzaba a distinguir, pero la voz en cada sueño era muy clara, se trataba de él, cada sueño fue con él y solo fue de él, con cada roce y cada oración, cada pelea, era una noche de sexo desenfrenado, como solo él podía hacerlo, su piel vibraba entre el dolor y el placer, el cielo y el infierno se juntaban en cada jadeo o gemido, se levanto sudada y agitada, no pudo volver a conciliar el sueño, miro la hora