Los sonidos de afuera se asemejan al de un campo de batalla. Se estaba haciendo más fuertes, así que entendió que no había nada que pudiera hacer para ayudar a esa mujer a salir con vida, lamentablemente ella eligió este camino. La cabaña estaba completamente rodeada por hombres de negro con pasamontañas cubriendo sus rostros y armados con armas letales.
— ¿Qué diablos?
— ¡Antonio! Que asco cúbrete tus vergüenzas, nos están atacando, no sé quién, ya derribaron a la mitad de los mercenarios ¿Qué