Si había algo que podía decir Elena era que su esposo, tuviera o no tuviera memoria, seguía follando igual o mejor que antes. Porque dejarla en la cama con las piernas temblando, su interior palpitando y sin fuerzas para moverse, en eso… él se sacaba un mil. Como estaba ahora.
Acostada de lado con el brazo de su esposo sobre su cintura, donde él dormía detrás de ella. Su respiración ya era estable y tranquila. Después de trabajar como casi un animal para poder salir de vacaciones y apenas horas