Una vez ella estuvo bañado y cambiada dejó que su esposo curara su rostro superficialmente. No se podía hacer mucho con un moretón, así que después de un poco de crema fría y un pequeño parche en su labio había terminado.
-¿Quieres comer algo?- le preguntó él guardando las cosas en el botiquín de vuelta.
Elena negó, no estaba acostumbrada a esa amabilidad por parte de él. Parecía tan irreal que y se con solo pestañear se volvería el mismo hombre frío de siempre.
-Solo iré a dormir- dijo sin alz