Elena se sobresaltó ante la llegada repentina de su esposo y por el aura que lo rodeaba. Parecía que escupiría fuego en cualquier momento.
-Suéltala- ordenó con los dientes apretados sin quitarle la mirada de encima a Klaus.
Este por su parte inclinó la cabeza y se sonrió.
-Y si no la suelto qué me vas a hacer. Acaso lo mismo que le haces a ella que la dejas encerrada sola en esta casa hasta que se marchite, hermano egoísta.
-Ese no es asunto tuyo Klaus- los ojos claros de Dorian se volvieron o