CAPÍTULO 54: Enzo.
Dominic.
El líquido ámbar giraba contra el vaso de cristal, capturando el bajo y sangriento resplandor de la luz neón del techo. Eran las tres de la mañana.
Deranged Desires había cerrado hacía horas, con el bajo atronador y las luces estroboscópicas reemplazados por un silencio pesado y asfixiante que siempre parecía arrastrarse hasta el salón cuando las multitudes se iban a casa.
Estaba sentado en el profundo reservado de cuero de la sala VIP privada, con la corbata aflojada, los dos botones