Margaret permaneció de pie frente al monitor unos segundos más, en silencio, obligándose a mirar con atención cada imagen. No quería hacerlo de manera superficial; necesitaba entender, analizar, para no dejarse arrastrar por una emoción que no le pertenecía del todo. Observó a Lucien en cada fotografía, su postura, la forma en que se inclinaba hacia aquella mujer, los gestos contenidos, la cercanía inevitable.
Y entonces lo notó.
No era solo el contexto.
La mujer tenía un porte inquietantement