55. La última guerra
Cuando Laura se decidió a abrir la puerta se encontró que la cocina estaba vacía, ¿dónde estarían sus cómplices? para decirles el resultado, de pronto fue consciente de unos gritos que provenían de la sala de la casa y sin entender qué pasaba se guardó la prueba en el bolsillo del suéter y se acercó al lugar.
Casi se desmaya a ver quienes eran los que habían irrumpido, —Hola, querida Laura, han pasado los años y debo decirte que el tiempo no ha sido amable contigo luces más arruinada que antes.