40 Jennifer
Lo primero que vi al entrar fue el inmenso espacio de su oficina, cerca de la ventana estaba su escritorio de cristal y hierro muy sofisticado, con él sentado revisando unos papeles, había toda una pared lateral llena de diplomas y una repisa de premios, del otro extremo una biblioteca llena de muchos libros, vi un pequeño sillón de dos puestos con una mesa que tenía algunas revistas de ciencias reposando en ellas.
—Hola, muñeca —me sonrió cuando puse mis ojos azules sobre él.
Se ha