"¿Dónde tienes el botiquín?", preguntó Eduardo curioso.
"Está… ahí abajo, en… el segundo… cajón", murmuró Briana con la voz quebrada.
"Aquí lo tengo, quitaré un poco la sangre", dijo Eduardo mientras limpiaba la herida con un algodón y gasa.
"Gracias", comentó Briana un poco aterrada, ya que no le gustaba la sangre.
"Te untaré alcohol, quizás te arda un poquito", advirtió Eduardo. Destapó la botella y aplicó un poco de alcohol. Briana se mordió los labios y luego dijo: "Ahora te pondré esta