El francés respondió rápidamente, bastante más de lo que Chiara esperaba. Se levantó del taburete en el que estaba sentada, se miró al espejo y pasó los dedos por su cabello para acomodarse el peinado, luego simplemente tomó el bolso y salió en dirección al ascensor.
Cuando llegó al portal, Adrien ya la esperaba en un gran y elegante BMW plateado descapotable, se quitó las gafas de sol y, en un movimiento de mano, la invitó a entrar.
— ¿Coche nuevo?— Preguntó ella mientras se abrochaba el cintu