Una vez la modelo confirmó que se reuniría con ella, Melanie sonrió, sentándose frente a su tocador, solo se retocaría un poco el maquillaje antes de dirigirse a la cafetería. Su plan era perfecto, además no era difícil de imaginar lo que podría pasar en el desfile con Amanda y Gregory, ella no creía en la casi milagrosa redención del hijo de Enrico.
—Pronto Melanie, solo sé paciente— se dijo a sí misma viéndose a través del reflejo del espejo, tras eso se paró del taburete, tomando sus llaves,