CAPÍTULO 3: FOLLÁNDOME A LA MOCOSA
PUNTO DE VISTA DE KIM
Si pensaba que una noche con ellos me ayudaría a olvidarlos, era un completo idiota.
Al día siguiente, sentado en la biblioteca, mi cerebro era puro ruido blanco.
Mi coño aún palpitaba, un recordatorio doloroso y delicioso de cómo Mason me había abierto, cómo Reece me había llenado la boca, cómo las grandes manos de Joel me habían dejado moretones en las caderas.
Cada vez que me movía en la estúpida silla de cuero, una pequeña chispa de r