CAPÍTULO 2: AL BORDE DE LA RUINA
PUNTO DE VISTA DE VALENTINA
El vaso se desliza lentamente, centímetro a centímetro, llegando hasta la mitad y rozando con fuerza mi punto G.
El placer se retuerce con fuerza y intensidad en mi vientre. Reprimo el gemido que me sube por la garganta. Él retira el consolador con la misma rapidez, dejándome vacía, con las paredes palpitando y anhelando más.
“¿Todavía nada?” Su mano golpea mi muslo interior, dejando una marca roja floreciente.
El segundo borde penetr