“...”
—Señor Salvatore la señorita Rosseti quiere verlo—Comenta uno de los secuaces.
—Haga que pase, espero me traiga excelentes noticias— Se ríe mientras disfruta de su almuerzo.
Se abre la puerta del salón principal, y Rosseti y bastante triste y muy asustada.
— ¡Mi querida niña! ¡Volviste muy pronto! ¡Al parecer fue un trabajo rápido y sencillo! ¿No es así?—Salvatore grita desde su asiento mientras observa a Rosseti.
— ¿Sencillo?—Limpia sus lágrimas— ¡Eres un monstruo!
— ¿Qué?— Ríe a carcaja