Gabriel le regaló la noche de pasión más intensa que podría imaginar, está de más decir que se olvidaron de dormir, él empezaba a sentir por la chica algo más que un simple deseo.
—Pequeña te quiero a mi lado, me siento atado de manos. —Dijo mientras Alondra tenía su cabeza recostada sobre su pecho y con sus dedos dibujaba pequeños círculos sobre su piel.
—Sería tan fácil si ese obeso nos hiciera el favor de morir, no podemos simplemente matarlo, nos ejecutarían inmediatamente.
—Lo sé, no podem